miércoles, 27 de mayo de 2009

DOCENCIA EN SALUD

De manera general se puede afirmar que en el Perú hay actualmente una expansión de la Salud Pública en el postgrado y un retroceso de la misma en el pregrado. En el quinquenio 1990-1995, se ha registrado un paradójico auge de la educación en Salud Pública para las generaciones adultas comprometidas con el gobierno y gerencia del sector salud y sin embargo, a la vez, un arrinconamiento de los créditos y cursos de Salud Pública en los planes de estudio de pregrado de las Facultades y Escuelas de formación de los profesionales de salud.

No obstante lo anterior, diversos hechos nos llevan a pensar que el escenario probable en los próximos años para la Salud Pública en los pregrados del Perú no será necesariamente su disminución en importancia. Hoy es posible entrever varios cursos probables. Y es que en el Perú los dos procesos de ascenso en el postgrado y repliegue en el pregrado no son simultáneos. El ciclo de retroceso de la Salud Pública viene de la década pasada y el ciclo de redespliegue de la misma esta recién emergiendo. Si bien el nuevo ascenso de la Salud Pública se inició en los postgrados, hay ya algunos signos de que podría abarcar los pregrados. La situación defensiva de la Salud Pública en estos últimos es aún mayoritaria pero expresa en alguna medida la inercia de un ciclo agotado de ella.

En el Perú el anterior ascenso de la Salud Pública se dio en las décadas de 1960 y 1970, con la expansión de los sistemas públicos de salud. Con la etapa de crisis abierta en la década de los 80 la Salud Pública pasó a un segundo plano como campo de práctica profesional e investigación. En medio de esta crisis, bajo el liderazgo del Dr. Carlos Vidal Layseca un núcleo de salubristas formó hacia 1993 el Centro de Salud Pública de la Universidad Cayetano Heredia y lanzó desde allí una nueva Maestría en Salud Pública. Contra todo pronóstico, la iniciativa tuvo éxito y movió a la emulación entre las universidades del país. Las Maestrías, Diplomas y Cursos de Especialización en materias de Salud Pública se multiplicaron y están hoy en notoria expansión en el Perú. Algunas cosas habían cambiado para que esto se produjera, en particular una: El sector salud del Perú está en expansión y ello genera hoy una demanda de salubristas.

Pero, además, el hecho de que la Salud Pública empezara a expandirse desde los niveles de postgrado tuvo un efecto benéfico sobre los contenidos de la enseñanza en Salud Pública, pues la educación de adultos, por su carácter problematizador, obligó a avanzar a la docencia. Lo positivo fue que los postgrados de Salud Pública empezaron a constituirse en el escenario del reencuentro de generaciones con trayectoria en el sector y en el país, bloqueándose la posibilidad de una educación tradicional, reproductora de conocimientos. Creció la matrícula pero también empezaron a renovarse los contenidos. Por eso hablamos de Maestrías talleres en el Perú en que juntos docentes y alumnos construyen una Salud Pública renovada, lo que podría facilitar la reapertura de espacios para la misma en los pregrados.

Por lo pronto en los últimos dos meses los pregrados de medicina más importantes en el país el de la Universidad Cayetano Heredia y el de la Universidad de San Marcos han tendido puentes a la Salud Pública. La Facultad de Medicina de Cayetano Heredia ha solicitado al Centro de Salud Pública y Departamento de Salud Pública proyectos de nuevos cursos de Salud Pública a ser integrados en el Plan de Estudios de pregrado. La Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos ha emprendido un proceso de reorganización y reflotamiento de su Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Estamos por tanto ante una nueva oportunidad para la Salud Pública Peruana, tanto por la nueva demanda de salubristas como por la posibilidad de un nuevo impulso a la investigación y cultura en las áreas de Salud Pública. Pero esta oportunidad histórica también podría ser desaprovechada.

El número no hace calidad: La actual tendencia a la multiplicación de postgrados en Salud Pública podría resultar perjudicial si solo se busca aprovechar la nueva demanda pero a costa de la calidad de la educación. La mediocrización es un riesgo.

El futuro de la docencia en Salud Pública no se decide sin embargo solo en las aulas sino también en las tendencias encontradas generadas por el nuevo contexto internacional en que hemos comenzado a vivir y en las redefiniciones consiguientes de la medicina y la propia Salud Pública.

Ha habido un punto de quiebre en el mundo; las profesiones y disciplinas viven una profunda reconversión. La anterior Salud Pública se desarrolló en el contexto de la etapa keynesiana y con un fuerte sello estatal (planificación normativa, administración sistémica, etc.). Ha caducado este ciclo de la Salud Pública y hay entonces diferentes intentos para su redefinición. De un lado la tendencia a la liberalización de los mercados viene chocando con el marco axiológico, enfoques y métodos de la Salud Pública desarrollada en los tiempos del estado benefactor, propugnando su reemplazo por la economía neoclásica, erigida en disciplina central de una suerte de salubrismo eficientista. De otro lado casi todos los campos de las ciencias CILIC la Salud Pública articula, viven hoy una acelerada renovación de paradigmas, lo que hace inexcusable una renovación de la misma: el planeamiento estratégico, el enfoque de calidad en los servicios, los métodos cualitativos de investigación, las metodologías de formulación y evaluación de proyectos, las teorías contemporáneas en las ciencias sociales, por solo nombrar algunos nuevos desarrollos.

En alguna medida el docente salubrista debe reaprender el oficio. Por eso decirnos que en el Perú uno de los nudos críticos de la educación en Salud Pública es la incipiente renovación de la Salud Pública y la relativa desactualización docente sobre los nuevos paradigmas, métodos y técnicas en cada una de sus áreas. Porque en el Perú las relaciones entre las Facultades de Medicina (o de formación de profesionales de salud en general) y los Departamentos de Salud Pública nunca fueron fáciles pero se agravaron cuando el profesorado salubrista empezó a repetir lo producido en las décadas previas ante un contexto que ya había cambiado.

Enseñar temas de Salud Pública en los pregrado de Medicina, Enfermería u otros de salud siempre fue navegar contra la corriente. Eran los problemas normales de la docencia de materias interdisciplinarias dentro de pregrados de salud configurados flexneriamente como carreras de ciencias naturales. Los tradicionales seminarios curriculares de nuestros centros de estudios nunca evaluaron los múltiples "problemas de comunicación" que siempre tienen los docentes de estas áreas con el alumnado de Medicina y Enfermería o de pregrados de salud en general, hecho asociado con la reducción etiologista de los perfiles profesionales de salud.

Sin embargo las Facultades de Medicina no prescindieron de la Salud Pública por la conciencia de las autoridades académicas, pese al énfasis clínico de su propia formación, de la necesidad de cursos de Salud Pública. Es más, los cursos salubristas tuvieron hasta los '90, horas, créditos y espacios suficientes para su desarrollo: en Cayetano Heredia el Departamento de Salud Pública llegó a ocupar el 25% de la carga académica y en San Marcos todavía hoy tiene a su cargo 27 cursos en las 4 Escuelas existentes dentro de la Facultad de Medicina. En las dos universidades mencionadas no obstante el desprestigio de los Departamentos de Salud Pública es evidente entre el alumnado y el resto del profesorado, por su desfase respecto la nueva realidad y subjetividad internacional y nacional. Por ello se hizo prescindible y aminoró su peso en los pregrados hasta extremos nunca vistos. Hacia 1993 hubo un drástico recorte de horas lectivas de Salud Pública en el pregrado de Cayetano Heredia. En San Marcos en cada seminario curricular anual el Departamento de Medicina Preventiva siempre ha llevado la peor parte.

Las dificultades de la docencia en Salud Pública en los pregrados vienen por tanto de dentro y fuera de la Salud Pública y no solo de fuera de la misma. De fuera provienen el soslayamiento de lo público en salud por parte del liberalismo su conceptualización de lo público como compensación social, así como la tendencia a la remedicalización y tecnologización de la medicina, o mejor, de cierta medicina practicada en algunos países desarrollados. Pero desde dentro carga con la crisis de la vieja Salud Pública desarrollada al amparo del estado benefactor y el tránsito aún inconcluso a una nueva Salud Pública.

Pese a todos sus límites, en el Perú se han ido tejiendo varios elementos repotenciadores de la Salud Pública, que la vuelven a prestigiar como especialidad al convertirse en formadora de la nueva tecnocracia sanitaria. Entre ellos figuran los preparativos para la reforma del sector salud, el fin de la larga etapa de crisis nacional, la expansión de los recursos del sector y la creciente complejización de los sistemas y servicios de salud. Todo ello impulsa una redefinición de los perfiles de los profesionales de salud, lo que a su vez promueve la especialización y educación permanente en Salud Pública. Hay así elementos del contexto nacional e internacional que generan nuevas demandas a la Salud Pública.

DOCENTE

SYLVIA BECERRA SEMINARIO

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